Lázaro Cárdenas, 31 de marzo de 2026.- Un juez especializado en justicia penal para adolescentes vinculó a proceso a un menor de 15 años por el feminicidio de dos trabajadoras de la preparatoria ‘Antón Makárenko’. La Fiscalía de Michoacán informó el lunes 30 de marzo de 2026 que el adolescente, identificado como Osmar ‘N’, tendrá medida cautelar de internamiento preventivo en el Centro de Internamiento para Adolescentes y Adultos Jóvenes de Michoacán.
La audiencia se llevó a cabo de manera privada en el Centro de Internamiento para Adolescentes y Adultos Jóvenes de Morelia, en apego al sistema de justicia para menores. Se fijó un plazo de un mes para el cierre de la investigación complementaria a cargo de la Fiscalía General del Estado (FGE). Las autoridades lo señalan por su responsabilidad en el feminicidio de las maestras María del Rosario Sagrero Chávez y Tatiana Madrigal Bedolla.
El ataque ocurrió el 24 de marzo de 2026 en Lázaro Cárdenas. El joven ingresó al plantel con un arma oculta en un estuche de guitarra. Carlos Torres Piña, fiscal general de Michoacán, detalló: “Es una arma larga, R15 como se le conoce, que lleva de su domicilio a la escuela en una funda de guitarra. Al momento de entrar a la institución pues prácticamente la saca y la acciona”. El arma fue confirmada como ilegal, pues no contaba con registro oficial.
Sobre la dinámica del crimen, el titular de la FGE señaló: “fue encontrada de espaldas en el mostrador; es a la primera que le disparó y la impacta en la nuca, ella pierde la vida al instante”. Se efectuaron disparos contra ambas trabajadoras; María del Rosario Sagrero Chávez fue la primera en ser atacada y Tatiana Madrigal Bedolla intentó refugiarse pero fue alcanzada.
Las autoridades detectaron elementos asociados a la subcultura ‘incel’ (célibes involuntarios) y videos con referencias a ataques escolares y al criminal estadounidense Charles Manson. Entre los materiales revisados figura un fragmento de video con un mensaje contra las feministas: “Enviar a las feministas, que siempre han arruinado mi vida, con su creador. Durante siete años, la vida no me ha traído ninguna alegría”.
El menor declaró haber tomado el arma de su domicilio, donde convivía con su madre y su padrastro, este último presuntamente integrante de una corporación federal, pero esta versión no ha sido corroborada. La investigación se mantiene abierta para determinar la responsabilidad penal de los adultos que permitieron que el rifle estuviera al alcance del menor.
Carlos Torres Piña comentó sobre la magnitud del hecho: “Un hecho como este no lo habíamos registrado en el estado”. Las autoridades mantienen abiertas líneas de investigación sobre el origen del arma, la posible influencia de comunidades digitales y el contenido de su teléfono celular, que no ha sido localizado.
