Por Redacción
Ciudad De México, 23 de marzo de 2026.- El senador Luis Donaldo Colosio Riojas presentó una solicitud de indulto para Mario Aburto, el hombre condenado por el asesinato de su padre, Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Tijuana. La petición fue dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum y coincide con el 32 aniversario del atentado que truncó la campaña presidencial del candidato del PRI.
Mario Aburto permanece en prisión a pesar de que su condena ya fue cumplida, según información disponible. La solicitud de indulto se enmarca en un debate público persistente sobre las circunstancias del crimen y la autoría intelectual, con múltiples teorías en circulación que cuestionan la versión oficial.
Existen contradicciones documentadas entre la versión oficial que sostiene que Mario Aburto actuó solo y las múltiples teorías que apuntan a un complot o más responsables. Estas discrepancias han mantenido vivo el cuestionamiento sobre los hechos exactos del atentado desde hace más de tres décadas.
Entre las discrepancias sobre los hechos del atentado, una fuente afirma que en el documental ‘Los asesinos de Colosio’ se da como un hecho que hubo dos balazos, mientras que un columnista testigo sostiene que solamente se escuchó una detonación. Esta divergencia ilustra las contradicciones que persisten en los relatos del crimen.
La investigación no especifica la fecha exacta en que Luis Donaldo Colosio Riojas hizo la solicitud de indulto a Claudia Sheinbaum, ni menciona la posición o respuesta oficial de la presidenta a la petición. Tampoco se detalla el estatus legal actual de Mario Aburto, más allá de que sigue en prisión.
El asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta ocurrió el 23 de marzo de 1994 en Tijuana, cuando el candidato presidencial del PRI fue atacado durante un evento de campaña. El caso permanece como uno de los crímenes políticos más relevantes en la historia contemporánea de México, con implicaciones que trascienden el ámbito penal para adentrarse en el terreno político.
La solicitud de indulto revive el debate sobre la justicia y la verdad en un caso que ha generado múltiples interpretaciones a lo largo de 32 años. La respuesta de la administración federal a esta petición podría marcar un precedente en la manera en que el Estado aborda crímenes políticos de alta relevancia histórica.
