Por Redacción
Caracas, 20 de marzo de 2026.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, destituyó el pasado miércoles 18 de marzo al general en jefe Vladimir Padrino López de su cargo como ministro de Defensa, marcando un cambio significativo en la estructura de poder castrense tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero.
En un mensaje difundido a través de su cuenta en Telegram, Rodríguez agradeció a Padrino López por su entrega y lealtad a la Patria durante más de una década al frente de las Fuerzas Armadas, indicando que asumirá nuevas responsabilidades sin detallar específicamente cuáles serán. El exministro, quien ocupó el cargo desde octubre de 2014, fue considerado un pilar fundamental del chavismo y la figura militar más longeva del régimen.
Para sustituir a Padrino López, la mandataria designó a Gustavo González López, quien desde el 7 de enero se desempeñaba como jefe de la Casa Militar y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). González López, sancionado previamente por Estados Unidos en 2015, ha ocupado altos cargos en la administración chavista, incluyendo la dirección del Sebin en dos periodos y la intendencia de asuntos estratégicos en Pdvsa hasta enero de 2026.
La reestructuración del gabinete de defensa y seguridad incluye otros cambios relevantes: Henry Navas Rumbos y Germán Gómez Lárez asumirán la dirección de la Casa Militar y la DGCIM, respectivamente. Además, Jorge Márquez pasó a la cartera de Vivienda, Rolando Alcalá quedó al frente de Energía Eléctrica y Jacqueline Faria tomó el Ministerio de Transporte.
Este movimiento ocurre en un contexto de cooperación incipiente con Washington. Un informe de inteligencia de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI) de Estados Unidos señala una disposición del gobierno venezolano actual para colaborar en materia económica y energética, así como la liberación de algunos presos políticos. La visita de una delegación del Senado estadounidense, encabezada por Laura Dogu, a la Asamblea Nacional refuerza esta agenda de interlocución directa.
La operación que derivó en la captura de Maduro el 3 de enero desató una rápida reconfiguración entre altos funcionarios del régimen para estabilizar la estructura de poder. Mientras la ONU expresó preocupación y llamó a la moderación, la comunidad internacional mantiene posturas divididas sobre la intervención estadounidense y la transición política que se desarrolla en Caracas bajo la presidencia interina de Delcy Rodríguez.
