Ciudad de Mexico, 29 de marzo de 2026.- Israel ha impedido la entrada al Santo Sepulcro de Jerusalén a la máxima autoridad católica en Tierra Santa, Pierbattista Pizzaballa, y a otros tres cargos, para rezar con motivo del Domingo de Ramos. La decisión, que según el Patriarcado Latino es “la primera vez en siglos” que ocurre, ha derivado en una polémica de dimensiones internacionales con condenas de los gobiernos de España, Francia, Italia y Jordania, así como del embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee.
Los cuatro dirigentes, entre ellos el Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, se dirigían por la mañana al recinto “de forma privada y sin ningún tipo de procesión o acto ceremonial”, cuando los policías los “interceptaron en el camino”, por lo que “se vieron obligados a regresar”, relata el Patriarcado en un comunicado. El organismo calificó la acción como “una medida manifiestamente irrazonable y desproporcionada” que sienta “un grave precedente”.
El incidente se produce en un contexto donde las celebraciones de Semana Santa llevaban días anuladas, en una situación descrita como solo equiparable a 2020 durante la pandemia de covid. El Santo Sepulcro permanece cerrado desde que Israel y Estados Unidos lanzaron la guerra contra Irán hace un mes. La tradicional procesión de Domingo de Ramos ya había sido suspendida y reemplazada por una misa celebrada en la Iglesia del Getsemaní con apenas treinta asistentes.
Tras ser impedido, Pizzaballa bendijo y rezó en la Basílica del Getsemaní, donde declaró: “Hoy Jesús llora una vez más por Jerusalén. Llora por esta ciudad, que sigue siendo signo de esperanza y dolor, de gracia y sufrimiento”. En la breve ceremonia, limitada a la prensa por las restricciones de la guerra, estuvo acompañado de más de una treintena de personas. Por otro lado, la agencia EFE pudo constatar que hubo al menos otra misa este domingo, con más de cien personas, en la Iglesia de San Salvador, en la Ciudad Vieja de Jerusalén Este, sin que las autoridades israelíes la prohibieran.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, defendió la acción policial asegurando que los agentes actuaron “sin mala intención” y solo “preocupados especialmente por su seguridad”. La policía emitió un comunicado indicando que prohíbe las “reuniones masivas” en la Ciudad Vieja porque es una “zona compleja” que impide el acceso de vehículos de emergencia en caso de un incidente con múltiples víctimas. El presidente de Israel, Isaac Herzog, mostró una postura más conciliadora al telefonear a Pizzaballa para manifestarle su “profundo pesar por el incidente”.
Las reacciones internacionales fueron inmediatas. El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, afirmó: “Netanyahu ha impedido a los católicos celebrar el Domingo de Ramos en los Lugares Santos de Jerusalén” y exigió respeto al derecho internacional. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, condenó “la decisión de la policía” y pidió garantías para la libertad de culto. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, lo consideró “una ofensa no solo para los creyentes”, y su ministro de Exteriores, Antonio Tajani, anunció que convocará este lunes al embajador de Israel en Roma. Incluso Mike Huckabee, embajador de EE UU conocido por sus postulados próximos a la derecha israelí, lamentó el “desafortunado exceso”.
El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, respondió específicamente a Sánchez asegurando que “nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel”. Por su parte, Jordania, garante de la Explanada de las Mezquitas, rechazó lo ocurrido “en los términos más enérgicos” y lo calificó como “una flagrante violación del derecho internacional”.
