Por Redacción
León, 03 de septiembre de 2026.- El parlamento de Nicaragua, leal a Daniel Ortega y su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, aprobó en la noche del 1 de septiembre una enmienda constitucional que extiende su mandato por un año más, pasando de seis a siete años. Como resultado de esta decisión, se eliminó la elección programada para noviembre de 2026 y se pospusieron las próximas comicios hasta 2028.
La sesión legislativa tuvo lugar en León, en el oeste del país, al pie de la catedral colonial donde reposan los restos del poeta Rubén Darío. Durante el debate, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, invocó repetidamente al poeta para justificar las reformas. Entre los cambios aprobados destaca el traslado de la toma de posesión presidencial del 10 de enero al 18 de enero, fecha elegida como homenaje a Darío y que sustituye a la anterior vinculada al asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro.
La enmienda incorpora a la Constitución la exclusión formal de la oposición. Se prohíbe el acceso a cargos públicos, candidaturas de partidos o liderazgo partidista a cualquier persona que el régimen copresidencial considere ‘vinculada a intentos de golpe, financiamiento extranjero, sanciones internacionales o actos contra la soberanía’, así como a aquellos etiquetados como ‘traidores a la patria’. Asimismo, la reforma otorga al Consejo Supremo Electoral mayores facultades para cancelar partidos y sancionar candidatos o líderes por presuntas violaciones a la soberanía.
El texto aprobado establece que ‘los mandatos de las autoridades elegidas por voto popular en las más recientes Elecciones Generales, Municipales y Regionales vigentes se extienden a siete años’, disposición que también aplica a los jefes del ejército y la policía. Esta medida representa un retroceso respecto a la amenaza emitida por Ortega el 19 de julio de desmantelar definitivamente el sistema electoral, poniendo fin a 45 días de incertidumbre tras dicha propuesta de abolir permanentemente las elecciones.
Al ser una enmienda constitucional, la reforma requiere ratificación en dos sesiones legislativas. Según informó Murillo, la segunda votación está programada para el 18 de enero de 2027. Esta acción repite una maniobra ejecutada en 2025 para perpetuar el gobierno, cuando los diputados aprobaron una enmienda previa para establecer la ‘copresidencia’ y extender el mandato presidencial de cinco a seis años.
Juan Diego Barberena, abogado opositor en el exilio, criticó la medida señalando que ‘impide que el pueblo de Nicaragua pueda elegir libremente, porque solo podrá elegir entre las opciones de la dictadura; las opciones que el grupo en el poder considera elegibles para participar en una elección’.
