Por Redacción
Ciudad De México, 26 de agosto de 2026.- Alicia de los Ríos Merino, conocida como ‘Lichita’, mantiene vigente la demanda de justicia por la desaparición de su madre, ocurrida el 5 de enero de 1978. La joven, quien nació en febrero de 1977 mientras su madre se encontraba en la clandestinidad y cuyo padre fue abatido en junio de 1976 en Culiacán, fue llevada por su tía Martha a Chihuahua un mes después de nacer; allí, sus abuelos maternos la registraron como su sexta hija.
Desde niña, Alicia participó junto a su tía Martha en el Comité ¡Eureka!, encabezado por Rosario Ibarra de Piedra. Respecto a la desaparición de su madre, se tiene registro de que habría permanecido en el Campo Militar número 1 entre enero y mayo de 1978, para posteriormente ser trasladada a la Base Aérea Militar número 7 en Pie de la Cuesta, Guerrero.
En cuanto a los esfuerzos institucionales por esclarecer los hechos, en 2002 el entonces presidente Vicente Fox ordenó la transferencia de documentos confidenciales del periodo contrainsurgente al Archivo General de la Nación (AGN). Sin embargo, tanto el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) realizaron una entrega descrita como mínima y simulada de los fondos heredados de la Dirección Federal de Seguridad (DFS).
El caso de Alicia de los Ríos Merino fue presentado en 2011 ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Se espera que este año el caso sea enviado a la Corte Interamericana. Paralelamente, en 2019, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador instruyó a las dependencias federales para transferir al AGN sus archivos históricos relacionados con graves violaciones a derechos humanos.
A fines de 2021, mediante decreto presidencial, se creó la Comisión para el Acceso a la Verdad, el Esclarecimiento Histórico y el Impulso a la Justicia por las violaciones graves cometidas entre 1965 y 1990. Meses después, el Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico (MEH) inició la consulta de archivos históricos militares, donde encontraron documentos de la época que demuestran órdenes y comunicaciones. Ante este contexto, Alicia de los Ríos Merino declaró: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.
