Ciudad De México, 14 de julio de 2026.- La eliminación de la Selección Mexicana de Fútbol a manos de Inglaterra en el Mundial 2026, justa que involucró a Canadá, Estados Unidos y México, marcó el fin de la euforia en el país. Tras el resultado deportivo, la venta de playeras se detuvo y los bares dejaron de estar llenos.
Con el término de la participación mexicana, la tensión social ha regresado. Temas que habían pasado a segundo plano, como la lucha por la defensa del agua y el territorio, el caso de las madres desaparecidas y los conflictos políticos internos, han vuelto a ser la noticia principal.
En el ámbito deportivo, se han hecho señalamientos por parte de directivas de equipos, jugadores, ex jugadores y la opinión pública digital sobre supuestos actos de corrupción para favorecer a algunas escuadras o ‘estrellas’. Estas acusaciones surgen en un contexto donde el pasado cercano del máximo organismo organizador de la justa mundialista ha evidenciado sobornos o ‘acuerdos’.
Mientras la atención se desplaza hacia estos conflictos, los últimos días de este mundial continúan y comienza la cuenta regresiva para la edición de 2030.
