Hermosillo, 12 de abril de 2026.- Catalina Figueroa Casillas, de 40 años, murió tras recibir un supuesto suero vitaminado por vía intravenosa que le provocó una sensación de fuego en el cuerpo. El evento ocurrió a las 12 de la noche del 30 de marzo en su domicilio, donde una enfermera del equipo del doctor Jesús Maximiano Verduzco Soto acudió a aplicarle el tratamiento. Hasta el momento, el suero vitaminado ha causado la muerte de ocho personas.
Según el relato de su hermano, Diego, Catalina comenzó a vomitar y con diarrea, además de sufrir una súbita bajada de presión. La Cruz Roja no tenía unidades disponibles, por lo que Diego llamó a la enfermera, quien regresó acompañada del doctor Verduzco Soto. El médico le suministró otro suero e inyectó una sustancia para levantar la presión, aunque no especificó cuál era. “Le inyectó una sustancia a éste para levantar la presión, aunque nunca nos dijo qué era. Pensamos que mejoraba”, declaró Diego.
El doctor recomendó administrar paracetamol o trasladarla a urgencias si empeoraba. Sin embargo, a los 20 minutos, la condición de Catalina se deterioró considerablemente. Diego la llevó al nuevo Hospital General de Especialidades, donde le inyectaron ketorolaco y le dieron paracetamol antes de regresarla a casa. “Mi hermana era muy sana. Murió por el suero, pero también por negligencia médica. En el hospital no supieron cómo tratarla”, afirmó el familiar.
Media hora después, Catalina seguía empeorando. A las tres y media de la mañana fue atendida nuevamente por el mismo médico. Fue hasta el cambio de turno por la mañana cuando finalmente la trasladaron en camilla y le pusieron suero. “Duró 12 horas ahí sentada, ya estaba pálida y después la pasaron a urgencias… hasta las siete y media u ocho de la mañana que llegó el otro turno”, detalló Diego. Posteriormente fue ingresada a terapia intensiva, donde sobrevivió tres noches. En la autopsia se determinó que su hígado y riñón estaban afectados.
Durante su agonía, Catalina expresó: “Me arde todo. Siento que me estoy quemando por dentro” y “Me voy a morir”. Su hermano relató que ella insistía en que la llevaran al hospital porque sentía que se quemaba por dentro. “Siempre estuvo consciente, hasta el último aliento de su vida. Repetía que estaba quemando por dentro”, añadió Diego, quien criticó la atención recibida: “Me decían que era dengue o Rickettsia. Y les decía que no, que mi hermana tenía algo más grave”.
El doctor Jesús Maximiano Verduzco Soto cuenta con cédula profesional 14446227 y registro sanitario ante la Cofepris. Por otro lado, en el contexto de la temporada de calor, el Dr. Gabriel E. Bojórquez Gámez, infectólogo e integrante de la Comisión Científica de la Sociedad Médica de Guadalajara, advirtió sobre un incremento de infecciones gastrointestinales.
El experto señaló que durante el calor aumentan los cuadros diarreicos asociados a toxinas alimentarias, bacterias, virus y parásitos. “Norovirus y rotavirus son los más comunes y se presentan con diarrea acuosa, vómito y fiebre leve. En la mayoría de los casos se resuelven en pocos días con hidratación adecuada”, indicó Bojórquez Gámez.
