La Habana, 26 de marzo de 2026.- El barco Granma 2.0, parte del Convoy Nuestra América, arribó a La Habana cerca de las cuatro de la mañana de este miércoles, transportando ayuda humanitaria y solidaridad hacia Cuba. En la travesía participaron 32 internacionalistas y periodistas provenientes de 11 países, quienes sortearon variados contratiempos durante el viaje para hacer entrega de los insumos en un acto cargado de simbolismo político e histórico.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, recibió a la delegación junto al canciller Bruno Rodríguez, en un evento que reafirma los lazos entre ambas naciones ante la crisis agravada por el bloqueo económico. La llegada de esta embarcación se enmarca en un contexto de tensión geopolítica, donde figuras como Donald Trump representan una fuente de presión externa sobre la isla caribeña.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una postura firme de respaldo a la autodeterminación cubana. En declaraciones recientes, la mandataria enfatizó que su gobierno reivindicará siempre el derecho del pueblo cubano a definir su propio destino, rechazando categóricamente cualquier tipo de invasión o solución violenta a los diferendos internacionales.
La solidaridad mexicana se ha manifestado no solo en el discurso diplomático, sino en acciones concretas como el envío de este convoy. El arribo del Granma 2.0 coincide con un amplio respaldo internacional reflejado en las votaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde las resoluciones para eliminar el bloqueo a Cuba han sido aprobadas por más del noventa por ciento de los países miembros.
Este episodio de cooperación resalta la importancia de los mecanismos de ayuda humanitaria frente a las restricciones comerciales impuestas por Estados Unidos. La presencia de periodistas y activistas de múltiples nacionalidades a bordo del barco subraya el carácter global del movimiento de apoyo a Cuba, que busca mitigar el impacto del cerco económico mediante la movilización ciudadana y la fraternidad entre los pueblos.
La jornada concluyó con el reconocimiento oficial de las autoridades cubanas hacia los esfuerzos internacionales. El evento sirve como recordatorio de la vigencia de los principios de no intervención y soberanía que históricamente han guiado la política exterior de México hacia la isla, en medio de un escenario regional marcado por la incertidumbre y la necesidad de cooperación sur-sur.
