Por Redacción
Washington D.C., Estados Unidos, 18 de marzo de 2026.- Omar García Harfuch, secretario de Seguridad de México, se reunió con el director de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole, en la capital estadounidense, en un encuentro que busca restablecer la colaboración bilateral en seguridad tras años de tensión. La reunión, calificada por el gobierno mexicano como de coordinación e intercambio de inteligencia, se produce en un contexto de declaraciones del presidente Donald Trump sobre el control de cárteles y marca un intento por abrir una nueva etapa en la relación.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se refirió al encuentro al señalar que se trató de “reuniones de coordinación e información de inteligencia como parte de la colaboración con respeto a nuestra soberanía”. Esta postura busca enfatizar el carácter técnico y de rutina de los contactos, en línea con la política de soberanía que mantuvo el gobierno anterior de Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, análisis periodísticos interpretan la cita como un evento significativo que “abre una nueva etapa” en la relación binacional, luego del profundo deterioro que siguió al arresto en 2020 del exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, por parte de autoridades estadounidenses. Ese episodio, durante la administración de López Obrador, llevó a México a limitar drásticamente la operación de agentes de la DEA en su territorio y a revisar los acuerdos de cooperación.
El contexto actual está marcado por las recientes declaraciones del presidente Trump, quien ha abordado públicamente el tema del control de cárteles en México, lo que añade presión para una coordinación más estrecha. La agenda específica de los temas tratados entre Harfuch y Cole, así como los resultados concretos o acuerdos de cooperación específicos, no han sido revelados por ninguna de las dos partes.
La visita de García Harfuch a Washington representa un paso diplomático cuidadoso del gobierno de Sheinbaum para reconstruir los canales de comunicación en materia de seguridad, un área crítica para ambos países. El éxito de esta nueva etapa dependerá de la capacidad para equilibrar la demanda estadounidense de resultados en el combate al narcotráfico con el principio de soberanía y no intervención que defiende México.
